Tarta red velvet vegana

tarta red velvet vegana

La tarta red velvet es muy vistosa, es la clásica red velvet pero veganizada, para que la puedas comer. Tiene sabor a vainilla y cacao y un toque sutil de vinagre, ¡no te asustes! El vinagre se usa mucho en repostería, muchas de mis recetas lo llevan y si las haces verás que toque tan rico le dan. 

Puede parecer difícil de elaborar la tarta de San Valentín Red Velvet, pero no es así.

Para el glaseado tiene que estar el bizcocho frío, por lo que recomiendo hornear el bizcocho el día de antes para que repose y esté bien frío a la hora de decorarlo.

El glaseado tarda solo unos minutos en batirse y puede prepararse el día anterior también y almacenarse en el refrigerador.

La tarta red velvet es ideal como postre para la cena de San Valentín, incluso puedes comprar un molde pequeño y hacerla para regalar. Tu pareja se sorprenderá. No dirás que no, a mi me regalan algo así y caigo rendida a sus pies, ajaja, en serio, a mi se me conquista fácilmente por el estómago.

Ingredientes

Aclaro que en este caso son ingredientes para dos personas, pensada para el Día de San Valentín, tarta de pareja, pero si la quieres hacer para cuatro que es lo habitual, no tienes más que duplicar los ingredientes.

Ingredientes secos:

Ingredientes húmedos:

Glaseado de queso crema vegano:

Elaboración:

Primero pon el horno a precalentar a 180º, mientras iremos haciendo la masa de la tarta red velvet vegana.

En un tazón grande, mezcla los ingredientes secos.

El cacao que eches es importante, ya que si es demasiada cantidad no dejará que salga el rojo del colorante, se quedará el bizcocho marrón, no rojo.

En un tazón mediano, mezcla los ingredientes húmedos. Agrega suficiente colorante rojo para que los ingredientes húmedos sean de un rojo muy vibrante. En cuanto a la cantidad, dependerá de la intensidad del colorante alimentario utilizado. Para el gel, usé 1 cucharadita colmada. Para un tinte líquido, probablemente estaría más cerca de 2 cucharadas.

Mezcla los ingredientes húmedos con los secos hasta que la masa se una, no mezcles demasiado, no hay que batir en exceso, lo justo para que se vea la masa uniforme. El color de la masa se profundizará cuando se cocine para obtener el color perfecto de terciopelo rojo. Hornea 20 minutos con el horno encendido solo por abajo, y otros 20 minutos con el horno encendido por arriba y por abajo sin ventilador, el punto del bizcocho lo tendrás cuando insertes un palillo en el centro y salga limpio. Deja que el bizcocho se enfríe en el molde antes de sacarlo, de lo contrario lo puedes romper fácilmente.

Una vez frío el bizcocho con un cuchillo largo (yo uso el jamonero) lo cortamos al medio, lo abrimos y rellenamos con el glaseado que pongo a continuación.

Para hacer glaseado vegano de queso crema, bate el queso crema con el azúcar en polvo y mezcla lentamente. Aumenta la velocidad y bate un poco más el glaseado para que quede bien suave y cremoso. Si el glaseado es demasiado espeso, agrega 1 cucharada de leche no láctea a la vez, mezclando, hasta alcanzar la consistencia deseada. Dependiendo del queso crema utilizado si el glaseado es demasiado dulce, agrega una pizca de sal y mezcla de nuevo.

Si te gusta mucho el glaseado, puedes duplicar la cantidad. 

Ya lo tienes todo, extiende el glaseado por encima de uno de los cortes y lo tapas con el otro corte de bizcocho. Finalmente extiende más glaseado por la parte superior.

Yo reservé migas rojas que se cayeron al hacer el corte del bizcocho que he distribuido por el borde a modo de decoración. Truquitos… 😉

 

 

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